Alpes Orobicos en verano - Bergamo
Quando afirmamos que hay buenas razones para unas vacaciones en Bergamo, sabemos bién que esprimimos una consideración de parte porque nosotros amamos ésta tierra y nos hemos empeñado a desarrollar el turismo.
Más en lealdad se trata de una afirmación honesta. Nos convecemos nosotros mismos pensando simplemente al asombro que cada vez sentimos paesando por las calles estrechas de Gandino o de Clusone, quando se levanta los ojos en las paredes de las casas resulta a véces ver trazas de pintura y en sus portones escudos de antiguas casas de nobles, y cuyos hombres hán consumado éstas piedras donde se movieron en éstas calles y habitaciones.
Buenas razones para escoger Bergamo.
El sentido de contemplar, casi de temores que sucita el enorme mole del Gran hotel S. Pellegrino, con ese su sabor espectral, con sus grandes cúpulas y su estilo liberty que hablan de riqueza, de “belle epoque”, de gloria de la vida y de fribolidades y también de muerte como si ese deseo extremo de forma y de gloria no huviese escondido otra cosa que un profundo sentido de luto. El Grand Hotel y el Casino' de S. Pellegrino en medio aquellas colinas que protegen la ciudad, verde oscuro en contraste con el azúl del cielo. Paseos en la colina, como a Clusone, baños termales a Sant’Omobomo, Trescore, Bracca, Gaverina. A un paso de la montaña.
La montaña bergamasca nos atrae siempre, nos lleva cada véz mas junto a nosotros. Las Prealpes y Alpes Orobicos. De las dulces colinas que rodean Bergamo hasta 2.000 metros de la cresta tormentada del Aben que parece un castillo de brujas, al imponencia preciosa del grupo del Arera a 2.500 metros, encima del Valcanale, garganta que enfilan los pinos y diseminadas de antiguas fracciones donde se respira l’atmosfera mas puramente alpina, donde en el verano se encuentran numerosos rebaños de vacas, bueyes y terneros.
Y despues las reinas de las Orobicas con el Pizzo dei 3 Signori, el Corno Stella, el Pezzo del Becco de un lado y del otro los grandes “tresmil”, El Pizzo di Coca, el Redorta, el Scais, con caminos, laguitos y praderas para el pastoreo, senderos rocosos donde el conjunto de piedras regala emociones indescribibles. Son todas buenas razones para una estancia en Bergamo.
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